miércoles, enero 26, 2005

fixing words

Esta tarde estoy eufóricamente contento (lero lero). Y pienso en toda la gente deprimida de hoy en día. Pienso en la palabra depresión. La patología más popular de estos tiempos, de estas ciudades del progreso, a pesar de existir mil razones (o un poco menos) para ser feliz en una ciudad tan próspera como ésta (en donde no pasa nada y para quienes pueden y quieren darse el lujo de disfrutar dicha "prosperidad"), llena de pasiones, distracciones y amistades a la vuelta de la esquina o al alcance de un teclazo o un pinchazo en el ratón. Placebos, legales o ilegales para escapar por un rato, sólo por un rato, hacia realidades más al gusto de cada quien. Adicciones, manías y obsesiones en los que nunca se toca un fondo suficientemente aceptable. Un suicidio que después de todo, si se consuma, es tan estúpido como el método. Y con todo eso, pareciera no haber lugar para la tristeza, no se tiene derecho a estar triste, sólo deprimido. O se está feliz o se está deprimido. Triste es patético, poco popular (cuando la verdad es que todos quieren salir en la tele), excluído del mapa de emociones que se nos permiten expresar hoy en día, algo para sentir vergüenza entre tanta crudeza y visceralismo deidificados. Depresión es una palabra que me empieza a parecer tan extraña (también lejana afortunadamente) y que con el tiempo voy asimilando cada vez más aunque me cueste un poco de trabajo porque ambas palabras (tristeza y depresión) parecieran ser como dos gotas de agua. Y entonces concluyo que, valiéndome madres las definiciones psiquiátricas, depresión no es estar triste, es estar distraído. Es otra parodia moderna para designar un bajón que hoy está y mañana no, pasado mañana puede regresar y volverse a ir como llegó o terminar definitivamente con tu vida en un momento cumbre de estupidez, incluso hacerte inmortal, con un poco de suerte y no tan poco ingenio. También puede referirse a un estado en la juventud en donde, según dicen y justifican, se es más propenso a todo eso. Los hilos invisibles a nuestro alrededor se mueven caprichosamente en esto que llamamos sociedad, cultura o realidad y nosotros somos muñecos de trapo que lo único que podemos hacer es eso: sentirnos deprimidos. Es cierto, desearía que existiera un agujero por donde la tristeza auténtica pudiera respirar un poco.

D-e-p-r-e-s-i-ó-n, viva la podredumbre de nuestras pesadillas no resueltas. Es casi como estar ante una rebeldía sin causa, y de nada soy más incrédulo que de eso. Chále. Debe ser depresión.

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Blogger Chidoguán >>>

¿Qué pasó con el post-parodia de los comerciales de Solidaridad? Por fin se me había ocurrido una respuesta ingeniosa y lo quitas. Buuuu.
Y como que es más elegante estar deprimido, ¿no? Yo ando deprimido nada mas para estar más fashion.

8:00 p. m.  
Blogger c >>>

Yo digo que es excusa tuya para chochear, Chidoguan...


Buen post, buen post

11:24 p. m.  
Blogger :tragic hero: >>>

Mmm, no seré yo el que ponga freno a tu imaginación, Chidoguan, así que he decidido restituir al post en su anterior cargo (con bono y todo).

La depre es la onda güee...

9:47 a. m.  

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